¿Usas el castigo positivo para educar a tu perro?

El castigo positivo implica añadir algo malo de manera voluntaria después de un comportamiento

¿Usas el castigo positivo para educar a tu perro?

Aunque este tema es un gran desconocido, la palabra “castigo” en sí misma se refiere a dos conceptos completamente diferentes, dependiendo de si hablas al público general o a profesionales del entrenamiento animal o de la psicología. De hecho yo, casi nunca uso esta palabra cuando hablo en la calle o con un cliente, a menos que la defina primero en términos de condicionamiento operante.

Esto se debe a que por regla general define el “castigo” como algo inherentemente aversivo, malo y, a menudo, como algo que implica dolor o miedo. Sin embargo, en términos operantes, castigo simplemente significa cualquier cosa que disminuye la frecuencia de un comportamiento, y eso debería ser BIEN entendido por cualquier grupo profesional involucrado en el adiestramiento o educación canino. Otra cosa diferente es que hablemos del castigo positivo, que este sí, es realmente el protagonista malo de la película. Aquí te explico por qué.

El verdadero significado de los castigos

“¿Eres una educadora 100 % positiva?” “¿Puedes enseñar todo sin usar castigos? ¿A cualquier perro?

Aunque no son preguntas que me hagan a diario, soy consciente de que hay mucha gente que lo piensa a veces. De modo que voy a empezar este artículo diciendo que SI, me considero una educadora tremendamente “positiva”. Quienes me han visto trabajar estarán de acuerdo en que soy amable y gentil, tanto con perros como con humanos, y que uso principalmente refuerzo positivo cuando trabajo con los peludos. Ahora bien, dicho todo esto, nunca firmaría un contrato diciendo que «SÓLO uso refuerzo positivo». No lo consideraría ni por un momento. Pero, para que entendáis porque SI uso castigos, antes tengo que explicaros todo esto en términos de aprendizaje.

A nivel coloquial, el significado de la palabra castigo, está estrechamente relacionado con otros términos como corregir o regañar. Es decir, que el castigo es cualquier cosa que genera miedo en el perro, bien sea de alta o baja intensidad (desde un grito que le haga salir pitando de la habitación, hasta, desgraciadamente, otro tipo de castigos mas intensos que generan dolor físico o intimidación).

Sin embargo a nivel conductual, el castigo es TODO aquello que hace reducir la probabilidad de que el comportamiento vuelva a ocurrir en el futuro. A este tipo de castigo le llamamos castigo positivo, que de echo son los castigos que todos conocemos. Ejemplos de esto pueden ser: un tirón de correa, una descarga, el famoso toque, la posición de sumisión o, incluso un simple chillido, una reprimenda, dar con un periódico, etc.

Castigo positivo VS castigo negativo

Me encanta el «castigo negativo» ¿Cómo? ¿Qué te gusta lo «negativo» y el «castigo»? ¡En que te estás convirtiendo Nago!

A primera vista, unir las palabras “castigo” y “positivo”, puede parecer una locura. Después de todo, ¿cómo puede ser un castigo positivo? Esta discordancia ocurre por el concepto de la palabra positivo que, habitualmente, solemos usarla para referirnos a cosas que son buenas. Pero recuerda: en términos conductuales y de aprendizaje, “negativo” significa quitar algo y “castigo” significa disminuir la frecuencia de un comportamiento. Punto, eso es todo. Nada sobre aversivo, ni siquiera “bueno” o “malo”.

Por ejemplo, cuando trabajo los las “cuatro en el suelo” (reforzar con atención, comida o palabras bonitas, tener las cuatro patas en el suelo en vez de saltar sobre las visitas), aplico el castigo negativo, es decir, retiro mi atención (refuerzo positivo), ignoro al perro cuando me salta encima, y refuerzo una alternativa que me gusta mas (en este caso, las cuatro en el suelo).

Retirar la atención, el hecho de ignorarlo, es un castigo negativo: quito algo (atención) para disminuir un comportamiento (saltar encima). Usándola en el contexto correcto, verás que es real y verdaderamente efectiva.

En el ejemplo anterior, y en el preciso momento en el que toca con las cuatro patas en el suelo, refuerzo ESA conducta alternativa (ni siquiera espero a que se siente, ni le pido nada), para que entienda qué es lo que le prefiero. Es efectivo y rápido, pero SÓLO lo uso en combinación de una alternativa mejor (con su respectivo refuerzo positivo) y cuando veo que el perro está en “momento aprender”, sin sentirse mal ese día, sin picos de estrés, ni abrumado por un nuevo entorno, por ejemplo. Pero seamos claros: ES un castigo, si utilizamos el término correctamente.

¿Aversivo o castigo?

Hay una diferencia entre eventos aversivos y castigos positivos.

La vida está llena de situaciones aversivas: llueve, te golpeas el dedo del pie, o se te escapa el autobús. Estas cosas suceden (a nosotros y a nuestros perros), y no controlamos cuándo o como ocurren. En general, todo lo que aprendemos de los inevitables estímulos aversivos en la vida diaria es a evitarlos, si podemos.

Por otro lado, un castigo positivo es algo aversivo que se hace a propósito. Puede depender de un comportamiento y puede detener o interrumpir ese comportamiento. Pero recuerda QUÉ son los refuerzos positivos, porque si castigar a tu perro te funciona, te refuerza a TI para seguir haciéndolo. Así que deberías tener mucho cuidado con eso.

Cuidado con las suposiciones

Eliminar el castigo de tu kit de herramientas NO es lo mismo que eliminar todos los aversivos de la vida de tu perro. Muchos entrenadores señalan que es imposible eliminar todos los aversivos (los perros usan correas y se les encierran en jaulas) y concluyen que el entrenamiento basado en refuerzos no está libre de castigos. Pero esa suposición inicial es errónea.

Si bien todo castigo es aversivo, no todos los aversivos son castigo. Mi perro pasa mucho tiempo al lado de mi mientras trabajo en el ordenador, seguramente a veces estará aburrido. ¿Eso es aversivo? Supongo que algunas veces preferiría hacer algo más emocionante, pero ¿y qué? Yo tengo mi trabajo, el tiene el suyo (¿dormir? ¿comer?), y así es la vida. No lo castigo, simplemente experimenta la realidad, a veces aversiva, de nuestra vida en común.

Los efectos del castigo positivo

Un castigo positivo NO tiene efectos predecibles en el futuro. Hacemos suposiciones falsas cuando decimos cosas como «ya sabe lo que le estoy diciendo con esto, lo ha entendido a la perfección».

Las investigaciones demuestran que, castigar un comportamiento puede:

  • Cambiar ese comportamiento en el futuro
  • No cambiar ese comportamiento en el futuro
  • Cambiarlo hacia algún otro comportamiento, generalmente PEOR que el primero (pero ya, como mínimo, diferente).


Como expliqué en el artículo del refuerzo positivo, los comportamientos y las consecuencias (sea refuerzo o castigo) DEBEN ser contingentes, inmediatas, es decir, DEBEN ocurrir al mismo tiempo. Y cuando un castigo no ocurre al mismo tiempo que la conducta, el castigo es simplemente un aversivo inexplicable, que luego puede asociarse contigo, más que con cualquier comportamiento.

El castigo positivo es una mala idea

Creo que tod@s podemos imaginarnos (por simple semejanza con cómo funcionamos los humanos) que el comportamiento de un perro es una parte visible de las emociones, y ambas están estrechamente ligadas. Por eso, un perro emocionalmente alterado tiende a tener problemas de comportamiento.

¿Qué ocurre cuando castigamos a un perro digamos «poco obediente» (¿poco entrenado/enseñado?), con métodos confrontativos, como tumbarle en el suelo en postura de sumisión, ponerle un collar de pinchos o eléctrico, toques, gritos, etc…? Pues sencillamente, que lo intimidamos. Entonces aparecen el miedo, la inseguridad, o incluso el dolor, según el tipo de castigo. Y cuando el aprendizaje se convierte en algo doloroso o aterrador, se genera estrés y ansiedad. Y este, no es un buen resultado si lo que deseamos es que el perro aprenda.

Además, el castigo no es una forma de construir una relación de confianza. Algunos perros rescatados, golpeados por su propietario anterior, se encogerán cuando inocentemente levantes la mano, aunque sea para acariciarlo.

Piénsalo: ¿aprenderías mejor si te recompensaran por la respuesta correcta o si te estrangularan con una cuerda por la respuesta incorrecta? Puede sonar duro, pero ES así.

Es posible que tu perro no sepa por qué lo castigas o qué quieres. Por ejemplo, cuántas veces habré escuchado la típica historia de “humano que castiga al perro por orinar en la alfombra”, y “perro que piensa que humano está enfadado por orinar donde puede verlo” y, decide hacerlo por ejemplo, detrás del sofá. Si no le has enseñado a tu perro un comportamiento alternativo y aceptable, ¿Por qué le castigas por morder el mando de la tele? ¿Cómo sabe el que está bien masticar el Kong, pero no la zapatilla? O cuando le gritas a tu perro (o le das un rodillazo por saltar), ¿cómo sabe que debe sentarse con la ilusión que tiene por saludarte?

Por otro lado y esto pasa de manera SUPER frecuente, también es posible que ocurran consecuencias no deseadas cuando tu perro forma una asociación negativa con un comportamiento DESEADO. Por ejemplo, si tu perro no viene cuando lo llamas, y le gritas cuando finalmente viene, ¿qué crees que hará la próxima vez? O si recibe una descarga eléctrica cuando pasa otro perro, es posible que la próxima vez no ladre, salte o tire de la correa, pero probablemente desarrollará miedo a los perros, si es que no lo tenía ya.

La intimidación física o psicológica, hace que aparezcan las emociones negativas

No lo digo yo, simplemente es algo que ocurre a nivel fisiológico. El castigo positivo aumenta los niveles de estrés en mayor o menor medida, y precisamente ESO, dificulta el aprendizaje y la capacidad de prestar atención.

Por lo tanto, los métodos de confrontación, no corrigen los problemas. Lo único que hacen es, que el perro sea más miedoso, inseguro, agresivo, además de hacer que el perro asocie una fuerte negatividad hacia la persona que lo castiga. Además, en la mayoría de casos suelen ser tan confusos, que tampoco asocian la acción de ese mal comportamiento con la situación que se genera al castigarle. ¿Acaso hay que explicar más?

Si, ¡es totalmente posible educarles sin usar el castigo positivo!

Exacto, como lo lees. Es totalmente posible trabajar sin ningún tipo de castigo físico, ni correcciones, ni otro tipo de herramientas de castigo tipo collares de pinchos, de descarga, de ahorque, etc… donde AÑADAS nada malo.

Pero esto, una vez más, no me lo invento yo. Se trata de años de estudios, trabajo y observación no solo por parte de la comunidad científica, sino también de entrenadores de animales (incluidos los entrenadores de perros como yo). ¿Te has parado alguna vez a pensar en cómo se entrena a un delfín ? ¿Crees que usan collares eléctricos para enseñarles a hacer «volteretas aéreas»? (espóiler: NO, les entrenan con anchoas y sardinas, nosotros por suerte con pollo o salchichas) ¿Cómo hacen que un gorila de espalda plateada se deje poner una inyección o el termómetro? ¿Cómo trasladas a un rinoceronte o jirafa de un espacio a otro cuando hay que limpiar su habitáculo?

No, los entrenadores modernos no utilizamos métodos de castigo. Enseñamos a los animales, sea cual sea la especie, a través de sesiones de entrenamiento y ciencia moderna basada en métodos positivos. .

Los métodos y herramientas correctivas, son antiguas, contraproducentes y totalmente ineficaces. El concepto sencillo: intentar apagar un fuego echando leña (o gasolina, según el caso), acaba por quemar una relación. Sin darnos cuenta, dejamos de ser un buen referente para ellos, les fomentamos el miedo y la inseguridad, y curiosamente, acabamos por comportarnos de la misma manera que no queremos que ellos se comporten. Cuando utilizamos éstos métodos, un perro con síntomas de agresividad se comportará todavía de manera más agresiva, y a un perro que tiene miedo, le reafirmaremos ese miedo.

Seamos realistas

Si en la vida real tienes que intervenir con un aversivo para evitar que algo suceda (si tienes que empujar a alguien para que no le atropelle un coche, o evitar que un perro robe el pollo asado de la mesa), que así sea. Los animales regañan (el término oficial de los biólogos) a sus crías y entre sí. Simplemente habrás interrumpido o detenido un evento peligroso.

Pero si usas los castigos positivos de manera frecuente para parar o interrumpir una conducta que ya ha pasado (y que por lo tanto se mantiene porque hay algún refuerzo), piensa lo siguiente:

  1. Siempre que un castigo parezca la «respuesta» a un «problema», deberías buscar otra manera de hacerlo. Insisto, si la conducta es frecuente, es porque hay algún refuerzo.
  2. Renuncia al tirón de la correa, a los toques o a los gritos. Simplemente prueba.

No lo utilices el castigo positivo como “herramienta” educativa o como hábito. Intenta ser proactivo-a y ANTICIPARTE a cosas (situaciones, comportamientos, eventos) que SABES van a ocurrir. Si no te gusta que chupe los platos del lavavajillas, cierra la puerta. Si no te gusta que se suba encima de los invitados que llegan a casa, dale un juguete relleno de riquísimo pollo antes de que entren por la puerta. Y si tiene problemas con otros perros, y no quieres buscar ayuda, intenta salir en horarios donde encontraros con perros sea menos frecuente y así no tener que luchar con tu compañero.

Estoy segura de que tu perro estará muy contento si los castigos positivos desaparecen. ¿Tu no?

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