Imagina un método de entrenamiento canino tan efectivo, que NO requiera adivinar lo que siente tu perro. ¿Intrigante?
Hoy, nos adentramos en un enfoque alternativo que prioriza los comportamientos observables y los resultados objetivos en vez de en la parte emocional del perro, para llevarte a un nivel de entrenamiento que quizás no creías posible.
Prepárate para replantearte TODO lo que creías saber sobre la educación canina.
No me enrollo más. Al lio.
Tabla de Contenidos
¿Cuántas veces has pensado en lo increíble que sería tener una bola de cristal para entender porque tu perro hace cosas tan extrañas como:
- Subirse encima del sofá…
- Intentar morder la aspiradora o…
- ¿Deslizarse por una pendiente hasta el rio?
Los que lleváis tiempo siguiendo este proyecto, es posible que más de una vez me hayáis escuchado hablar sobre términos cómo el conductismo, las leyes fundamentales del comportamiento, o incluso el término ABC, mientras intento explicar cualquier cosa relacionada con la conducta.
De hecho, uno de mis primeros videos titulado modificación de conducta en tres simples pasos, hablo de todo esto.
Pero, hoy abordaré el tema no tanto desde la perspectiva de hacer un plan de modificación, sino de CÓMO funcionan estas leyes del aprendizaje, el comportamiento, y por supuesto, de su relación con las emociones.
Eso si, antes de continuar, recuerda que tengo un canal en youtube de modo que si todavía no lo has hecho, recuerda que puedes suscribirte, compartir, dejarme algún comentario y hacer todas estas cosas importantes que tu ya sabes para ayudarme a difundir este canal divulgativo sobre la ciencia de la conducta aplicada al mundo canino. ¡Gracias!
Podrás especular, pero realmente, nunca sabrás lo que siente tu perro
Quizás alguno os sintáis identificados con esto: imaginaos al típico perro que al ver a otro peludo se abalanza hacia él ladrando como un loco, girando sobre sí mismo, haciendo ruidos extraños como si estuviese poseído … bueno, supongo que ya sabéis a lo que me refiero…
Pues aunque parezca sorprendente, muchos tutores no entienden porque pasan este tipo de cosas, especialmente si el lenguaje corporal del perro no es muy claro, evidente y amenazante. No os hacéis idea de la cantidad de veces que he escuchado la frase de “solo quiere jugar” cuando es bastante evidente que el perro que hay delante está rígido, tenso, y con pocas ganas de hacer amigos.
Generalmente, lo primero que nos viene a la cabeza es pensar que esto es algo terriblemente estresante para el perro. Quizás pensemos que está frustrado o ansioso, que tiene miedo o quizás una mezcla de todas estas cosas.
Aunque si os soy sincera, este tipo de preguntas no solamente os las hacéis como tutores o propietarios intentando comprender que le pasa a vuestro perro, sino que también son preguntas que muchos adiestradores y educadores se hacen, realmente enfocados en intentar leer o descifrar las emociones para hacer un buen diagnóstico.
Y, aunque esto que voy a decir va a ser un poco controvertido, lo cierto es que ninguno de nosotros, ni tan siquiera los entrenadores más avanzados del planeta, NO tenemos acceso a esta información. Pensadlo por un momento, realmente podemos SUPONER lo que está pasando dentro del animal, pero su cabeza, no deja de ser una caja oscura a la que no tenemos acceso.
De modo que, por mucho que tratemos de saber qué es lo que siente o piensa para ayudarle a lidiar con el estrés, el miedo o cualquiera que sea la emoción que experimente, nunca, jamás, podremos saberlo fehacientemente.
Su lenguaje corporal nos ayuda a interpretar, pero no tenemos acceso a sus verdaderas emociones
Espera… Se que ahora mismo estarás pensando: ¿y qué hay del lenguaje canino nago? ¿Recuerdas que hiciste un video hablando sobre la importancia de saber entender su comunicación, ¿verdad?
Si, es cierto. La comunicación canina es algo que nos ayuda a interpretar lo que está pasando por su cabeza pero, su lenguaje corporal no deja de ser comportamiento, y el comportamiento son acciones, cosas que HACE un animal.
Y como ya sabéis (y si no lo sabéis ya os lo digo yo), el comportamiento esta gobernado por unas leyes naturales, como el aprendizaje operante, el respondiente, la ley de contingencia o el principio de Premack (en el video 5 habilidades críticas hago referencia a algunas de estas cosas, puedes pasarte a verlo si te interesan). O dicho de otra manera, leyes que dicen que la conducta es moldeable y se puede cambiar y seleccionar a través de las consecuencias.
El lenguaje canino NO es algo fijo e invariable, y cuando ponemos todo nuestro empeño en intentar entender SOLAMENTE esta parte, en realidad estamos tirando a la basura tooooodo una serie de herramientas super valiosas que pueden ayudarnos a trabajar con nuestros compañeros peludos.
Enseñando y aprendiendo a través de las consecuencias
Por lo tanto, y recordad porque esto es terriblemente importante: la comunicación canina es comportamiento, y el comportamiento se puede cambiar, es modificable. Es decir, nuestros aprendices, sea cual sea la especie con la que trabajéis, pueden APRENDER a cambiar su comportamiento en función de las consecuencias de sus propias acciones.
Por ejemplo, es muy frecuente ver como muchos tutores de perros ladradores (perros a los que comúnmente etiquetamos de estresados o de agresivos) intenten calmarlos o distraerlos con la intención de ayudarlos (o mas bien, con la intención de no montar un circo en mitad de la calle).
Si analizamos el A-B-C, Antecedente, Comportamiento (Behavior) y las Consecuencias, podemos darnos cuenta de que, generalmente en estos casos, la consecuencia, el refuerzo, es prestar atención, ya sea para distraerlos con comida, juego hablando, o incluso regañando, depende el caso.
Pero después, cuando empezamos a trabajar y a darle al perro otras alternativas para conseguir la atención, su refuerzo, empiezan a cambiar hacia otros comportamientos y, de repente, los ladridos disminuyen (también es en este punto es cuando te das cuenta de lo fácil que es inventar historias como que es un perro dominante, terco, pesado o cabezón, para dar explicación a las cosas que hace).
Un momento: quiero dejar bien claro que, por supuesto que los animales tienen emociones, y por supuesto que pueden sufrir de estrés y de ansiedad, y toda otra series de cambios emocionales.
Pero, desde una perspectiva conductista, nosotras no asumimos lo que el perro siente o piensa en ese momento. Nos basamos en la contingencia entre comportamiento y consecuencia, y modificamos el entorno, haciendo los cambios o reajustes que sean necesarios, para aumentar las probabilidades de que muestre otra conducta alternativa que podamos reforzar.
Como científicos de la conducta (si, es una ciencia natural, con sus reglas del juego como cualquier otra) descartamos primero las explicaciones simples antes de saltar a explicaciones más complejas (como poner etiquetas que encasillan al perro in eternum)
Lo interesante de este enfoque es dar prioridad a los datos de manera objetiva. ¿Qué es lo que se ve? ¿Qué es lo que podemos medir o contar, y bajo qué circunstancias ocurre? ¿Qué o cómo podemos hacer para cambiar el escenario de tal forma de que se dé una conducta alternativa más apropiada y que genere consecuencias positivas para el animal?
El condicionamiento operante es la base del comportamiento, está en la naturaleza, y todas las conductas de nuestro perro (por supuesto las tuyas también), son seleccionados por sus consecuencias. Esta es la base de la filosofía conductista y en general, del entrenamiento canino.
Y si os pensáis que este método es lento y tedioso, os aseguro que perros que se han pegado repitiendo cierto tipo de comportamientos durante años, pueden cambiar o por lo menos disminuir cierto tipo de conductas en meses. Eso si, siempre que se haga un buen plan de tratamiento y dejemos de lado pensamientos como “el perro perdió su periodo de socialización, o es hiperreactivo, o dominante, o miedoso…”
Lo que sea. Etiquetas.
Las emociones desde la perspectiva del conductismo
Ahora, y no os penséis que me he ido del tema del video, os voy a hablar de algo que me parece realmente fascinante.
Cuando se trata de emociones o, mejor dicho, experiencias emocionales, creo que hay diferentes formas de ver las cosas.
Desde mi educación e historial de aprendizaje, especialmente del comportamiento animal (área en la que como ya sabréis estoy MUY interesada), desde esta perspectiva analítica, vemos las emociones digamos… de una manera ligeramente diferente…
Veréis, generalmente, cuando nos encontramos con un perro con problemas serios de conducta, lo primero que tendemos a pensar es en lo importante que es saber lo que siente y experimenta emocionalmente para poder ayudarle.
Pero, aquí vengo yo a decirte que quizás no sea tan importante saber estas cosas. Vale, déjame explicarme porque esto es importante , no solo en el mundo canino sino también de cara a los humanos o cualquier otra criatura viviente.
[Antes de continuar, y como he dicho antes, quiero volver a dejar bien claro que las emociones que experimentan absolutamente todos los animales del planeta, sean peludos o no, SON reales. Ocurren y están diseñados para la supervivencia de las especies: tengo miedo, me enfrento, corro o me paralizo. Aquí no hay discusión alguna.]
Yo puedo decir que me siento tensa, frustrada o estresada, eso es real, porque es cómo me siento. Pero, ¿y si es mi pareja, o mi madre, quien dice que se siente tensa, frustrada o estresada? ¿Cómo puedo saber yo, si realmente estamos experimentando las dos, la misma experiencia interna? ¿Y si describe con la etiqueta tensa la sensación que yo interpreto como frustrada o nerviosa?
Pues esto es algo que hacemos frecuentemente con los perros: presuponer y poner etiquetas a conductas interpretándolas a través de nuestra propia experiencia interna o, a través de nuestros ojos.
El problema de hacer esto es que, la gran mayoría de las veces, pensamos e interpretamos que nuestro perro experimenta una cosa cuando es más que posible que esté experimentando otra (sin tener en cuenta además lo mal que tendemos a interpretar su comunicación o lenguaje corporal, por ser un idioma diferente al nuestro).
Por ejemplo, podría darse el caso de que por mi propio aprendizaje, yo tenga miedo a los perros grandes y que, por lo tanto cuando veo uno piense “seguro que mi perro se siente en peligro también”. Pero quizás desde la perspectiva de mi perro, mientras yo recojo la correa o lo cojo en brazos para ponerle a salvo de ese perro tan malo, se sienta frustrado por querer ir a saludarle.
Por lo tanto, ¿Qué podemos sacar en conclusión?
Pues que es MUY MUY importante que no eclipsemos con nuestras sensaciones, emociones o pensamientos, lo que supuestamente está experimentando el animal, puesto que no son mas que eso… suposiciones.
La importancia de las condiciones en el entrenamiento canino: mas allá de las etiquetas
Debes de pensar siempre, que tu perro tiene un historial de aprendizaje y experiencias muy diferentes a las tuyas y que, por lo tanto, no sabes lo que puede estar o no experimentando en un determinado momento o contexto.
Ahora, y continuando con el tema del video, vamos a añadir una capa más a todo esto.
Imaginaos ahora que os encontráis con una araña o una culebra (dos animales que cualquier animal por supuesto intentará esquivar), y que esto os provoca un pico de estrés agudo y miedo.
Dime, cuando se trata de trabajar esa ansiedad con las arañas, ¿necesitas comprender mejor la ansiedad, o mas bien necesitas entender las condiciones que te llevan a tener esa ansiedad? Porque si lo piensas, son dos cosas bien diferentes.
Por una parte podríamos ponernos a estudiar que es la ansiedad, que relación tiene con las emociones, que cambios bioquímicos ocurren o interviene en el momento de tener esos picos y toda esta serie de historias.
Por otra parte sin embargo, y visto desde una perspectiva conductista, mas que intentar entender estos cambios bioquímicos que sufre cualquier organismo ante un evento estresante, lo que intentamos entender son las condiciones que me hacen sentir estresada o ansiosa cuando se está en presencia de una araña.
De este modo, si consigo entender e identificar estas condiciones, entonces, y solo entonces, podré empezar a cambiarlas y así sentirme diferente. Esto a su vez hará que me “empodere” de esta situación en vez de estar agobiada o ansiosa. Y al sentirme mejor también podré enfrentar el problema o la situación de manera diferente.
Para que lo entendáis mejor, voy a poneros el ejemplo que usó el grandísimo Chirag Patel en un seminario al que asistí, porque es muy esclarecedor.
Imaginaos que estamos trabajando con un perro que cada vez que ve otro perro se pone a correr para todos lados, jadeando, lloriqueando y moviendo el rabo muy rápido. Fijaos que lo que estoy describiendo son ACCIONES, comportamientos.
Podríamos decir que este perro se pone excesivamente contento y alegre o… también podríamos decir que se siente nervioso, agitado y quizás inseguro cuando aparece el otro perro.
Recordad lo que he dicho al principio de las etiquetas: cada individuo tenemos un historial de aprendizaje bien diferente para cada una estas palabras o adjetivos, por lo tanto, en vez de decir que el perro está alegre, o inseguro, o con miedo, voy a decir que este perro se siente patata.
Entonces, en esta determinada situación, el perro se siente patata, y lo que puedo observar también es que cada vez que aparece el niño el perro se mueve mucho, lloriquea, jadea y, después de todo ese repertorio de conductas, si el perro desaparece (por el motivo que sea, por ejemplo, porque continúa el paseo, o porque su tutor prosigue su camino hacia la panadería) el perro se calma un poco.
Pero, si el perro NO desaparece o incluso peor si continua acercándose a mi perro, lo siguiente que hace es ladrar, y si continúa su avance, las señales de agresión irán en aumento, como gruñir, enseñar los dientes. Desgraciadamente muchas personas solo ven que el animal está incomodo en esta situación, no lo ven antes…
De modo que, si sabemos cómo se comporta el perro (lo que hace, la acción) bajo una determinada situación, entonces es cuando podemos cambiar el entorno para dar una alternativa de conducta diferente a este tipo de comportamientos. Por ejemplo, podemos incrementar la distancia de seguridad ANTES de que se ponga a ladrar independientemente de que ese ladrido sea de alegría o de inseguridad, ¿entendéis?
Intentamos modificar el entorno, el contexto o situación, y le “ofrecemos” una alternativa a esa conducta, para que no se sienta patata, en vez de dejar que esa conducta de ladrar se siga reforzando y por lo tanto repitiendo en el futuro.
SI el antecedente cambia, ENTONCES el comportamiento cambia (relación if-then), y entonces es cuando podemos reforzar (la consecuencia) esas opciones diferentes. Lo que en el idioma de propietario se traduce en buenos comportamientos. En el nuestro, comportamientos adaptativos.
Conclusión final
Como veréis, enfocando las cosas de esta manera, dejamos de necesitar “etiquetar” los comportamientos de nuestros compañeros peludos a la hora de modificar su conducta. No hace falta decir que tu perro es miedoso, ni agresivo, ni tozudo u obstinado, ni tampoco dominante ni sumiso.
Este tipo de palabras son adjetivos que encajonan o clasifican al perro como si su conducta no fuese modificable, cuando realmente lo que nos interesa es describir lo que HACE no lo que ES. Que en un momento determinado, por el estrés, pegues un grito a tu hijo, no te hace una persona agresiva, ni maltratadora. ¿No?
Por eso digo que, a la hora de entrenar nuevas conductas o aprender cosas nuevas el papel de las emociones es irrelevante, en el sentido de que, aunque obviamente tienen una importancia fundamental a la hora de interactuar con el entorno, no son tan necesarias para aprender nuevos modales. De ahí que sea tan importante entender las condiciones y eventos, en vez de quedarnos solamente con las etiquetas.
Ojo, insisto por tercera vez: no digo que sea malo entender las emociones, y que solo haya que centrarse en los eventos que desencadenan la conducta, ambas cosas son válidas. De hecho, entenderlas me hace mejor entrenadora. Pero es importante entender y saber distinguir estas dos perspectivas.
Como he dicho antes, las emociones están basadas en un historial de aprendizaje y unas experiencias propias y desgraciadamente, veo a mucho adiestradores y educadores enfocándose en hablar de esto, y enseñando a los aprendices humanos a usar las mismas etiquetas para situaciones y experiencias de individuos totalmente distintos.
Espero que esto sea un útil para todos vosotras y vosotros, ya sabéis que para mi es muy importante divulgar sobre la ciencia del comportamiento, que es de lo que trata este canal. Así que si os apetece podéis dejarme vuestras opiniones y comentarios, todas las opiniones y perspectivas son bienvenidas.
Por el momento me despido, hasta pppf.. no se, ya veis que lo que hay de fondo es algo diferente, las cosas han cambiado un poco así que hare lo que pueda. Espero volver con un video igual de interesante en pocas semanas.
Mientras tanto y como siempre, sigue entrenando, sigue practicando y por supuesto, sigue aprendiendo con tu perro.
Aguuuuur!

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