Los desafíos de salud en perros de raza ‘pura’

¿Has escuchado alguna vez la afirmación de que los perros de raza ‘pura’ sufren más problemas de salud que los mestizos? ¿Crees que es cierto, o solo un mito? Aunque a día de hoy el debate sigue abierto, las evidencias apuntan a que, la mala praxis en la crianza selectiva, puede comprometer la salud de muchos perretes.

En estos últimos años, se ha hablado y debatido mucho sobre los problemas hereditarios y de mala salud que sufren muchos perros de raza pura. Y, aunque un buen criador (consciente de sus prácticas y sobre todo, con ética) te rebatirá lo contrario, lo cierto es que, el efecto secundario de mantener separadas las diferentes razas de perro, y su consiguiente falta de diversidad genética, puede aumentar el riesgo de enfermedades hereditarias como el cáncer, la conocida displasia de cadera, o incluso, la ceguera.

Por lo que puedo decir como educadora (no cómo genetista), es que no hay estudios que respalden ninguna de las afirmaciones. Pero, hablando de una manera genérica con amigos del gremio y veterinarios, parece que los perros mestizos tienden a ser más sanos y duros e, incluso, tienden a vivir más tiempo que los perros de raza pura.

Mestizos VS ‘De Raza’

De manera general, tendemos a separar a los perros en dos grupos: mixtos o mestizos, y los de raza. Éstos, se consideran de raza pura, cuando sus características morfológicas y conductuales están detalladas, registradas y establecidas como estándar de raza en un país específico a través de asociaciones y comisiones de estándares de raza. Estos a su vez, también deberán estar registrado en el FCI (Federación Cinológica Internacional), un comité mundial con 99 miembros y socios de todos los países, los cuales expiden sus propios pedigríes y forman sus propios jueces.

Los perros con pedigrí, son producto de la cría selectiva realizada por humanos. Todos ellos, son perros que aún siendo cachorros, puedes hacerte una idea aproximada sobre como serán sus rasgos en la adultez, como por ejemplo, su tamaño, el color del pelo, e incluso unos primeros indicios, de cómo será su temperamento.

¡Pero ojo! Comprar un perro con pedigrí, tampoco te garantiza completamente como va a ser al 100%. Piensa que el entorno y la forma en que se le eduque, también va a ser algo de mucha importancia.

La escasa diversidad genética y sus consecuencias

Aunque los humanos llevamos conviviendo en paralelo a los perros desde la época de cazadores, recolectores, agricultores, y de ahí, hasta la fecha, no fue aproximadamente hasta la época Victoriana donde se mostró un interés real en la crianza selectiva de perros. Hay libros de finales del 1800 en los que ya se datan las primeras exhibiciones y registros de perros de los que derivan los futuros árboles genealógicos caninos.

Así, el hecho de que durante tanto tiempo, las especificaciones en cuanto a razas fueran tan restrictivas (como por ejemplo la norma de que un perro SOLO puede registrarse cuando sus progenitores están registrados), derivó en un aislamiento reproductivo atroz de los perros de raza, creando así lo que podríamos denominar ‘barrera de raza’.

El resultado: perros de pedigrí forjados por las preferencias y gustos humanos, mantenidos en poblaciones separadas, de reproducción cerrada y, por supuesto, sin variación ni mezcla genética ninguna, más allá de la población fundadora de la misma. Esto se traduce en diferencias genéticas extremas entre razas, y un desequilibrio de cambios morfológicos y conductuales que hacen de cada raza, a veces, un mundo totalmente diferente.

¿Razas puras con problemas de salud?

El apareamiento repetido de perr@s populares, la intención de mejorar las líneas y sus rasgos específicos, y la promoción incansable de esa pureza/pedigrí (la barrera de raza de la que hablábamos antes), son factores que contribuyen a la pérdida general de esa variación genética. Por lo tanto, cuando adoptas o compras un perro de raza, obtienes un perro que tiene menos diversidad genética que uno mixto.

Sin embargo, ni todas las razas pierden esa variabilidad genética, ni tampoco las razas con niveles moderados de endogamia, parecen ser la causa principal de mala salud en los perros puros. De hecho, la escasa variación genética, no implica algo malo: si el criador ha hecho bien su trabajo de crianza, los cachorros estarán libres de enfermedades genéticas.

Así, en un mundo perfecto, en el momento de compra, estos cachorros deberían de llegar a casa bien socializados y con un certificado que indique que está libre de enfermedades genéticas. Pero, en el mundo real, esto suele ser muy diferente. Los test para determinar enfermedades genéticas son caros, y la socialización, conlleva tiempo. Sabiendo esto, todos podemos deducir que los cachorros con pedigrí que se venden de manera responsable, son bastante más caros que los que se crían en el patio de atrás, o incluso, en las fábricas/granjas de cachorros.

Como su nombre indica, son instalaciones, más o menos precarias, donde se crían cachorros, ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE para vender.

En muchos países son ilegales y, por parte de las autoridades competentes, no se les presta la suficiente atención. A veces, pueden encontrarse animales (perros, gatos, conejos…) confinados durante años (o vidas enteras) con el único fin de vender y ganar dinero, En pocas palabras, los animales se convierten en pura mercancía para obtener ganancias económicas.

Este tipo de criadores aficionados y sin escrúpulos, apilan las camadas (madre y cachorros) en espacios reducidos, con muchos otros perros, habitualmente en condiciones precarias (sin luz, higiene o incluso comida). Obviando el tema de las madres, que da para otro artículo, estos cachorros, por la situación deplorable, por la falta de socialización, y como consecuencia de los largos viajes y distancias que recorren hacinados para llegar a su lugar de destino, sufren problemas de salud y, en la mayoría de casos, también de  conducta. Además, con todo esto y por si fuera poco, muchos también se dan el lujo de venderlos con pedigrí, para así aumentar sus ganancias.

Lo más frustrante de todo esto es saber que, este tipo industria se ha destapado en innumerables ocasiones pero, habitualmente siguen ejerciendo su negocio sin ningún tipo de implicación más allá de alguna sanción monetaria. Algunos los venden por internet y no hay un respaldo oficial. Otros, se los venden a las tiendas de animales compradoras que, (supuestamente), no son conscientes de la procedencia de esos perros.

Lo cierto es que los perros criados de esta manera, salen mucho más rentables en comparación de los criadores éticos, que invierten tiempo, dinero y dedicación, incluso a veces, sin ganancia ninguna.

 

Otro factor importante en cuanto a problemas causados por la  genética en las razas modernas, derivan de los últimos dos siglos, cuando los shows y exposiciones se hicieron populares. De esta manera, se forzó la maquinaria a la cría selectiva para determinar los estándares físicos y conductuales de las diferentes razas.

A través del tiempo, el Kennel Club Americano y otras organizaciones, fueron definiendo las razas. Y, para fomentar esa apariencia deseada, los criadores recurrieron a la endogamia, es decir, emparejar parientes directos, como abuelas y nietos, entre sí.

Cuando un perr@ gana numerosas competiciones (ya sean de belleza, deporte, trabajo…), el animal se cruza (habitualmente por cantidades desorbitadas de dinero), y sus genes, sanos o no, se propagan como la pólvora. Y, aunque el criador reconozca los problemas de salud, tienden a estar demasiado motivados (¿dinero?) para seguir produciendo la raza perfecta.

Desgraciadamente, ya he visto en unas cuantas ocasiones a cachorros con pedigrí que, en su primer chequeo médico, empiezan a aparecer enfermedades que las tiendas de animales han ignorado, ¡y muchas de ellas genéticas! Además, y más frecuente aún, casi todos estos animales acaban teniendo problemas conductuales derivados de un estrés postraumático, del miedo, y como no, de una escasa (o nula) socialización.

En resumen…

No todos los perros de raza tienen los mismos problemas o enfermedades heredadas. Pero, en general, cuanto más popular es una raza, mas probabilidades hay de que tenga problemas relacionados con la crianza poco ética. Y, ¡desde luego que tampoco quiero decir que los perros mestizos no puedan tener problemas! Pero, cuanto más aumenta la diversidad genética, menor es la incidencia de enfermedades genéticas.

Como nota final debo añadir que, son los criadores los que tienen la responsabilidad de tomar las decisiones sobre que perros tienen que aparearse. Ellos son los que crean las siguientes generaciones de perros. Ahora, también hay que decir que, el negocio es el negocio. Y si funciona es porque hay demanda. De modo que, estás prácticas, también están muy influenciadas por los compradores de cachorros de razas específicas que, a veces, colaboran por simple desconocimiento. Ven un perro bonito, y se lo venden.

Lo importante en mi opinión, es mentalizar a la gente de que, quien quiera una raza específica, haga la compra a un criador de confianza y sobre todo, con prácticas éticas. El objetivo no es deshacerse de todos los criadores, ni mucho menos, sino poner por delante la salud de los animales, sea cual sea la especie.

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