Síndrome de disfunción cognitiva: una afección oculta

Bienvenidos al “maravilloso” mundo de la disfunción cognitiva. Los años no pasan en balde, ni para nosotros, ni para nuestros perros. Y, aunque muchas enfermedades pueden ser difíciles y complicadas de afrontar, en el caso de la demencia senil además, es difícil de detectar y por ende, también de diagnosticar y tratar.

¿Alguna vez te has parado de golpe y has pensado ”¿qué es lo que he venido a hacer, que hago yo aquí?” Cuando eso ocurre, por un momento podemos quedarnos algo perturbados pero, habitualmente, hacemos un pequeño esfuerzo de rebobinar nuestro cerebro, recordamos vagamente lo que queríamos hacer y, continuamos nuestro curso.

Si de vez en cuando ves a tu perro deambular de esa misma manera o, si ves algún comportamiento, o procesamiento de información, más lento de lo habitual, puede ser que esté desarrollando este síndrome degenerativo.

¿Qué es la disfunción cognitiva?

El Síndrome de Disfunción Cognitiva (aunque SDC son sus siglas en español, en muchos estudios, también pueden encontrarse referencias al SDC, o Disfunción Canina Cognitiva) son un conjunto de cambios conductuales y cognitivos que podemos ver en algunos perros durante su envejecimiento. Es una patología neurodegenerativa, progresiva y crónica, y un término general para referirnos al deterioro mental físico que ocurre en el cerebro de los perros más mayores.

El SDC afecta a la capacidad para recopilar información, procesarla, retenerla y tomar decisiones. De manera un tanto desglosada, podría quedar una lista de afecciones parecida a esta:

  • Deficiencias en la atención y toma de decisiones
  • Disminución de las capacidades de aprendizaje y acceso a la memoria
  • Ralentización del procesamiento visual y auditivo,
  • Se ve mermada la capacidad resolutiva de problemas
  • Una velocidad de procesamiento muuucho más lenta (el famoso cuello de botella para los entendidos de software e informática)
  • Fallos en el funcionamiento habitual a nivel motor

Todo este conjunto de síntomas conductuales, obviamente visibles, son diferentes al envejecimiento normal de la mayoría de perros, y suele afectar a perros mayores de 7 años, aunque el riesgo de adquirirlo sea hace mayor a medida que envejecen. En término comunes, es lo que podríamos llamar demencia senil y/o Alzheimer perruno y, al igual que en los humanos, edad biológica a la que puede aparecer, depende de su herencia genética, nutrición, estado de salud y, de otros tipos de estrés que haya sufrido a lo largo de su vida. 

Durante el envejecimiento del cerebro del perro, al igual que ocurre con las personas, se observan una serie de cambios físicos como atrofia cortical, espesamiento y calcificación de las meninges (son la capa blandita que recubre el cerebro, una protección extra que complementa la estructura ósea) y una disminución en el número de neuronas, entre otras cosas.

Desgraciadamente, desde enero hasta la fecha, Ura (labradora negra, compañera de vida de once añazos ya…) ha empezado a sufrir, de manera progresiva, ciertos cambios de conducta. Y, aunque al principio nos referíamos a ellos como seniles, efectivamente nos lo corroboró una resonancia magnética.

Dejando a parte la parte física, comenzamos a algunas conductas poco habituales en ella. Por ejemplo, miedos e inseguridades que previamente no tenía, patrones repetitivos sin ningún tipo de función (salir a oler a la terraza, cuatro veces seguidas con exactamente el mismo recorrido), menor tolerancia a estar con perros jóvenes cerca (probablemente no se siente segura por si la dan algún empujón), pérdida de vista y oído (aunque esto puede simplemente deberse a la edad), y también mayor lentitud a la hora de procesar información (por ejemplo, ir a beber agua y quedarse a medio camino pensando, creo, en lo que iba a hacer).

Además, desde que redacté este artículo hasta ahora, y pasando una odisea de veterinarios y fármacos derivados de otras cuestiones de las que ya hablaré, algunos comportamientos han empeorado/cambiado. Está mas aletargada durante el día y despierta por las noches, no acepta igual que antes la interacción social humana, a veces se le pierde la vista, su tiempo de juego se ha reducido enormemente…

Efectivamente el tiempo nos dio la razón: el Alzheimer perruno estaba con nosotros. Y, aunque lo peor no fue para nada todo esto, lo cierto es que, cuesta muchísimo aceptarlo y adaptarse a estas nuevas cosas de Ura.

¿Cómo de frecuente es el SDC?

Esta llamada disfunción cognitiva, no es un término familiar para la gran mayoría de propietarios. Muchas personas piensan que ciertos cambios de conducta son normales según avanza la edad del perro pero, lo que ocurre realmente es que están desarrollando anormalidades físicas y reales en su cerebro. De hecho, es una enfermedad infradiagnosticada.

Así, los diferentes estudios varían sus cifras entre el 14 y el 35%. No obstante, y por lo mencionado anteriormente, non son resultados concluyentes ya que, de un 14% de posibles casos de SDC, solo el 1.9% son diagnosticados por un veterinario.

Es importante mentalizar a los propietarios, y hacer correr la voz, de que el SDC es diferente al envejecimiento normal de un perro. Muchos propietarios no buscan ayudan para afrontar todo esto, incluso pueden sentirse agobiados por pensar que sus perros se portan mal cuando ya saben hacer las cosas, cuando en realidad es una condición médica. Los veterinarios y personas especializadas en la conducta podemos ayudaros y asesoraros con esto. Por mi parte, si necesitas saber más, escríbeme sin compromiso

Sus síntomas y cómo detectarlo

Con el pasar del tiempo, y como todos los demás  cerebros, de manera progresiva, se acumulan daños oxidativos y otro tipo de disfunciones neuronales que dan como resultado la disfunción cognitiva. Los signos clínicos observables son variados, pero suelen englobarse en varias categorías

Desorientación: pueden mostrar confusión o incluso perderse en lugares conocidos, intentan pasar por el lado opuesto a la apertura de la puerta, incapacidad (o bloqueos) al esquivar ciertos obstáculos, deambular en círculos hacia una dirección, quedarse parados en equinas o atrapados entre el mobiliario de la casa, problemas al subir o bajar rampas y escaleras…

Alteración de la interacción social: disminuye el interés por las caricias o el contacto, saludan con menos énfasis, aparecen conflictos sociales (frecuentemente los evitan, y aparecen el miedo, las inseguridades, o incluso, las conductas agresivas), tienen a estar más irritables, pierden interés en el juego…

Alteración en los ciclos de sueño-vigilia: en general descansan menos, duermen por el día y están más despiertos por la noche (¡en el precio van incluidos los paseos nocturnos!)

Problemas con las conductas higiénicas y/o acicalamiento: a veces se les olvida pedir salir o se lo hacen en casa sin previo aviso

Disminución en el nivel actividad, la exploración y la respuesta a estímulos: se hacen más sedentarios y pasivos, aparecen conductas repetitivas y estereotipadas, destructivas, pueden ladrar sin razón aparente o, a la inversa, quedarse callados en situaciones donde antes ladraban…

Pérdida de memoria y retraso en el aprendizaje: responden peor, más lento o, simplemente no responden, a órdenes que antes conocían, pueden dejar de reconocer a los propietarios, olvidan rutinas…

Cambios de apetito: puede aumentar, disminuir o tener problemas a la hora de tragar o beber.

Ansiedad, inquietud o depresión: al igual que en los humanos, la ansiedad que generan ciertos comportamientos –por ejemplo caminar en círculos sin función aparente, la perdida de sentidos como la vista o la audición, los miedos e inseguridades que aparecen, o incluso no tener control de sus necesidades- acaban resultando en un aumento de la ansiedad que puede empeorar con el tiempo, llegando incluso a la depresión.

Se clasificó con el acrónimo de DISHA (en inglés, Landsberg,  Nichol, and Araujo, 2012):

  • Disorientation – Desorientación
  • Interactions – Interación-es sociales con humanos y perros alteradas
  • Sleep-wake alterations – alteraciones de sueño-vigilia
  • House soiling – problemas de conductas hígienicas
  • Activity-level – Nivel de actividad

Es frecuente que, si vas al veterinario o al neurólogo explicando lo que le pasa a tu perro, te hagan hacer el test de DISHA. Pero el DISHA, no cubre otros síntomas importantes como los problemas de aprendizaje, los cambios de apetito, la ansiedad o la depresión.

Cuando decimos que es un Alzheimer canino, no estamos exagerando porque la manera en que cambia su cerebro es muy similar a la nuestra. En ambos casos las placas seniles, compuestas por la acumulación de una proteína llamada Beta-Amiloide, sufren unos cambios en los tejidos que bloquean la comunicación normal entre neuronas.

Si os hace respirar un poco más tranquil@s (a mí al menos me funciona saberlo), algunos científicos creen que como los perros tienen una esperanza de vida más corta que los humanos, su disfunción cognitiva no progresa tanto como en nuestro caso.

Diagnóstico de la demencia canina

Lo más importante para determinar si tu perro tiene SDC es que lo diagnostiques, por ti mism@.

Eso si, aunque hay listas y descripciones como la de este artículo por internet, cada síntoma descrito también podría ser síntoma de otra enfermad o afección:

  • Cualquier condición dolorosa o incómoda, como por ejemplo la artrosis, puede causar irritabilidad o miedo.
  • Perros con hipertiroidismo, pueden padecer letargo y cambios de comportamiento muy bruscos, llegando a incluso a la agresión.
  • La enfermedad de Cushing puede producir alteraciones en los ciclos de vigilia-sueño y eliminación inadecuada.
  • Los tumores cerebrales, ciertas disfunciones hepáticas o incluso, algunas infecciones transmitidas por garrapatas, también pueden tener síntomas parecidos a todos los descritos previamente.
  • La perdida de movilidad y/o la disminución de ciertos sentidos como el de la vista o el oído, también son características del envejecimiento, pero no siempre los son del SDC.

Diagnosticar la disfunción cognitiva canina significa que previamente hay que descartar muchas otras cosas. A esto se le llama diagnóstico de exclusión y se necesita un veterinario (a poder ser de confianza) para realizar las pruebas adecuadas y pertinentes.

Por otra parte (y en nuestro caso con Ura, de rebote…), la demencia también puede diagnosticarse a través de una resonancia pero, fueraparte de que cualquier clínica veterinaria no lo tiene, también son pruebas muy caras.

No hay cura para la disfunción cognitiva

Aunque es duro escribirlo, no hay cura para la demencia canina, al igual que no la hay para nuestros mayores. Y si hay alguien que te diga lo contrario, está equivocado. Ten en cuenta que, los cerebros, al igual que el resto de órganos del cuerpo animal, se deterioran con el tiempo.

Lo que SI hay es medicación que puede contrarrestarla y ralentizarla, con muchos beneficios para los peludos. Aunque, lo cierto es que, al no existir un tratamiento definitivo, y como muchos de los síntomas hacen que la relación entre propietario-perro se vea afectada, en muchos casos se considera la eutanasia (cuando no, el abandono), antes que el tratamiento.

Otras opciones para poder ayudarle

Obviamente como educadora, no voy a entrar en el tema medicación; para eso están los veterinarios. En nuestro caso personal con Ura, nos recomendaron Karsivan, un vaso dilatador que ayuda a mejorar la circulación sanguínea del cerebro. Soy conocedora de algún otro pero, lo mejor, es que lo consultes con tu veterinario.

Otras alternativas que puedo recomendar son la dieta, en conjunto con el enriquecimiento ambiental.

Dieta

El estrés oxidativo y el agotamiento de la energía neuronal, son dos características bioquímicas de la demencia. Por lo tanto, enriquecer la alimentación con antioxidantes como las vitaminas E y C, y otros alimentos ricos en flavonoides y carotenoides (como las espinacas, el tomate, las zanahorias entre otras frutas y verduras), ayudan a prevenir este daño oxidativo. Además, otros antioxidantes como el ácido alfa lipídico y la L-Carnitina, que ayuda al transporte de los ácidos grasos y mejora la producción de energía, también puede ralentizar la progresión de la degeneración.

Por otra parta, los ácidos grasos Omega-3 pueden promover la salud de la membrana celular y también puede tener un efecto antiinflamatorio, para todos aquellos que ya sufren de artritis, osteoporosis u otras enfermedades típicas de la edad.

Enriquecimiento ambiental

Muchos estudios afirman que los perros expuestos a un enriquecimiento ambiental,  mostraron mejoras similares a los que recibieron una intervención dietética. Por lo tanto, entiendo, que unir estas dos opciones, incrementará el éxito para ayudar al pequeño cerebro de tu peludo.

Aunque no hay muchos estudios con cánidos al respecto, basándonos en estudios realizados con humanos, podemos afirmar que el enriquecimiento ambiental ayuda a las capacidades cognitivas de los peludos más mayores. Por ejemplo, la actividad física, espacios y entornos con cosas que hacer (como juguetes dispensadores de comida o juguetes interactivos o tipo puzzles), sesiones de entrenamiento cortitas y divertidas, y demás cosas que les ayude a ejercitar la mente, como la búsqueda o la discriminación de objetos, son otras opciones válidas para ayudarles.

Todos los cambios que puedas hacer para mejorar su calidad de vida, siempre serán pocos.

En el caso de Ura, creo que el sentirse más débil físicamente, la pérdida de visión y auditiva y, sentirse con miedo/insegura, o incluso desconectada a veces, sé que la genera ansiedad. Por eso, adecuar nuestras vidas para poder cubrir sus necesidades actuales, y ayudarla a llevarlo lo mejor posible… en el fondo, no es algo que cueste tanto. Será cuestión de adaptarse.

Como nota final, más allá de esta serie de artículos, u otras fuentes que busques por internet, si notas algún síntoma de los descritos, te recomiendo el libro Remenber me? de Eileen Anderson, y/o visitar su web llamada dogdementia.com. (eso sí, está en inglés, como la mayoría de recursos que consulto).

Además, si tu peludo es mayor, y crees que puede sufrir alguno de estos síntomas, o si ya tiene diagnosticada una disfunción cognitiva, por favor, no dudes en escribir un comentario. Estaré encantada de poder ayudarte si lo necesitas, o incluso tener una charla si estás pasando por momentos tan duros como son ahora los míos. 

 

Bibliografía

0 0 votos
¡Valora el artículo!
Puede que te interese
Suscríbete
Notificar a
guest
0 Comentarios
Feedbacks online
Ver todos los comentarios
0
Me encantaría saber tu opinión, ¡comenta!x
()
x