¿Qué puede ocasionar un adiestramiento basado en castigos?

Cuando un perro sufre de ansiedad o miedo es normal que tenga problemas de comportamiento. Lo importante es no pensar en tratarlo de forma rápida, ni mucho menos, mediante métodos de confrontación o

Es muy frecuente encontrarme con casos en los que se buscan soluciones rápidas para parar cierto tipo de problemas de comportamientos, especialmente cuando se trata de conductas de agresión. Hasta aquí es algo normal, pues a todos nos preocupa el daño que pueda llegar a ocasionar nuestro perro.

La cosa es que, la idea de solución rápida no suele tener en cuenta la experiencia emocional del perro. Por eso, hablar de tiempo cuando tratamos a un perro con problemas de verdad, es algo un poco relativo. Algunos adiestradores de la vieja escuela (y muchas personas con poca experiencia) piensan, que los métodos positivos son métodos demasiado lentos, y que un castigo a tiempo corrige los problemas de manera rápida y, aparentemente, eficaz.

Los problemas emocionales pueden tardar tiempo en solucionarse

Al igual que un niño, cuando un perro está sufriendo de ansiedad o miedo (el trasfondo real de los comportamientos agresivos), no sé puede pensar en tratarlo de forma rápida. Además, si añadimos métodos de confrontación y castigo tan populares y conocidos cómo el tironcito de correa, el famoso toque, o incluso métodos más intimidantes como poner al perro en postura de sumisión, o los collares de pinchos y/o eléctricos, lo único que conseguiremos será empeorar sus problemas.

Un perro necesita tiempo y apoyo para cambiar la forma en que se siente emocionalmente. Exactamente igual que los humanos. Los métodos punitivos sólo ponen un parche y, a veces, puede parecer que bloquean un mal comportamiento.  Pero, lo que en realidad ocurre es, que no le damos una alternativa para que pueda actuar de otra manera. Así, bloqueamos sus frustraciones y miedos pero no abordamos la causa real del problema. En definitiva, la forma en que el perro se siente en su interior no cambia.

A través de los castigos puede parecer que el problema pare y tengamos éxito. Pero esta idea de éxito es peligrosa, errónea, y tristemente, demasiado habitual.

Suprimir de manera continua una conducta agresiva a través del castigo, es algo muy peligroso que puede desencadenar problemas mayores. Con estos métodos, y a pesar de que pueda parecer que el perro se esté comportando mejor, provoca que cada incidente genere otra experiencia negativa más, para un perro que ya de por si es una bomba de relojería.

Los refuerzos como alternativa a los castigos

Lo ideal, y lo primero que deberíamos al inicio de cualquier tipo de problema de comportamiento, es buscar un tratamiento correcto y efectivo junto a un profesional del comportamiento, que llegue a la raíz de los problemas, teniendo en cuenta y respetando SIEMPRE el propio tiempo de aprendizaje del perro.

Solamente mediante un aprendizaje y educación basado en métodos positivos podremos modificar esos malos comportamientos desde la base, haciendo entender al perro, que su vida será más segura y sana si logra tomar por sí mismo otro tipo de decisiones más acertadas. Y de paso, también demostraremos ser mejores referentes y estables para ellos. En pocas palabras, humanos en los que nuestro pequeño amigo pueda confiar.

Y tú, ¿que opinas sobre los castigos? Sería interesante abrir un debate (sano…) sobre este tema. ¡Estoy deseando escucharos!

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