El juego entre perros y humanos impulsó la selección de razas

Aunque el debate sobre ‘’donde, como y donde’’ se inició la domesticación de los perros sigue abierta, nuevas investigaciones demuestran que el comportamiento de juego dirigido por humanos, ayudó en la selección de razas para sus diferentes funcionalidades.

Como ya hablé en este artículo sobre el juego, este es un comportamiento importante tanto para el desarrollo físico y social entre individuos, como para, en nuestro papel de humanos responsables, crear un buen vínculo con nuestros peludos. Este es un comportamiento característico de muchos mamíferos sub-adultos y, aunque como en todo hay excepciones, no es habitual ver este fenómeno entre individuos de distintas especies.

Sin embargo, y al parecer en el caso de los perros, su disposición a jugar con nosotros ha sido un factor clave para su domesticación y, también para criarles con funciones específicas como el pastoreo o la caza. Al contrario de su ancestro común el lobo, el perro doméstico adora jugar, incluso de adultos, bien sea con sus amigos de cuatro patas, con los de dos, o simplemente con algún objeto masticable (¡incluidos sus juguetes!). Pero, no creo necesario explicar que gastan muchísima energía y recursos valiosos para jugar con nosotros, ¡unos simples primates sin pelo!

¿Son más fáciles de entrenar los perros juguetones?

En un reciente estudio dirigido por Niclas Kolm, junto a Ádám Miklósi (autor de ‘Dog Behavior, Evolution and Cognition’) y otros colaboradores, se sugiere que el juego fue un elemento clave durante la domesticación y la crianza de perros durante los últimos cientos de años. Al parecer, este rasgo fue un factor importante para su capacidad de entrenamiento, especialmente entre las razas dedicadas al trabajo. Parece que, a través del tiempo, el juego se convirtió en una herramienta poderosa para fomentar el vínculo social entre los humanos cazadores y sus perros.

La recolecta de datos para el estudio la realizaron a través del proyecto ‘’Dog Mentality Assessment’’ (en español literalmente, Evaluación de la Mentalidad del Perro), dirigido por el Kennel Club de Suecia, donde hacen pruebas de comportamiento, proporcionadas de manera voluntaria, en razas de perros estandarizadas desde 1989.

Específicamente para el estudio, utilizaron la información de más de 80000 perros mayores de un año, de 138 razas diferentes, a través de un estricto protocolo enfocado particularmente en conductas relacionadas con el interés del juego hacia los humanos.

Bajo un contexto de juego, se observaron y puntuaron las diferentes reacciones para cada raza, y estas a su vez, se agruparon de acuerdo a los siete grupos principales reconocidos por el American Kennel Club (www.akc.org).

En el test para el estudio, se le pedía al propietario que invitara a jugar a su perro suelto, con un juguete tipo mordedor. Una vez que el perro aceptaba la invitación, el propietario tiraba la cuerda al evaluador (el extraño para el perro) y, tras varios intercambios, se la lanzaban al perro, dándole la oportunidad de cogerlo. Después, el propietario se la quitaba con buenas maneras, y se la volvía a dar al evaluador para que continuase la interacción con el perro, a través del juego de tira y afloja.

Los antepasados del perro doméstico ya jugaban con los humanos

Después de analizar las relaciones evolutivas entre las razas de perros modernas, el equipo descubrió que los antepasados más cercanos de los cánidos (un perro parecido al actual Basenji, un tipo de pastor africano) mostraban ya comportamientos lúdicos, y probablemente, ya habrían jugado con la gente de aquel entonces (aunque, ¡quizás no de una manera tan vigorosa como lo puede hacer ahora un Golden!). Además, también descubrieron que los perros tipo pastor, como el vizsla húngaro o el pastor australiano, son con diferencia los más juguetones.

Por otra parte, este tipo de conductas, obviamente, también se encuentran en varias razas más modernas como las de pastoreo y/o deportivas. Estos grupos de perros, como los retrievers, los pointers o los collies, trabajan en estrecha cooperación y contacto visual continuo con sus humanos. La función de este tipo de razas, como la recuperación de presas o el pastoreo de ganado, se basa en una relación social y un fuerte vínculo con el cuidador, aspectos que podrían fortalecerse con el juego frecuente y que, por lo tanto, es un rasgo importante en la crianza de este tipo de perros.

‘’…La reconstrucción ancestral que muestra niveles intermedios de juego con humanos en las primeras razas, sugiere que los perros más propensos al juego se eligieron temprano porque es más fácil trabajar con ellos, entrenarlos, o simplemente porque es más divertido tenerlos cerca”, comenta en una entrevista Kolm.

En conclusión, los resultados del estudio, apoyan la idea de que el comportamiento de juego podría haber sido un rasgo muy importante durante la domesticación del perro, como ya apuntaban otros estudios previos. De hecho, también apoya la idea de que la selección artificial, también ha afectado a sus comportamientos de juego. en función del tipo raza,

Si quieres leer el estudio realizado completo, eso si, en inglés, puedes encontrarlo en el siguiente enlace: 

https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsbl.2020.0366#d1e331.

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