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Reactividad

Cuando hablamos de reactividad, el término lo usamos para describir a los perros que responden a estímulos normales con un nivel de intensidad más alto de lo normal.

La palabra clave para poder entenderlo sería un comportamiento anormal, es decir, fuera de lo normal. Me explico… Muchos perros se emocionan cuando sus dueños vuelven a casa, cuando ven a otros perros, cuando pasa un gato, cuando suena el timbre… Pero el perro reactivo no solo se emociona, sino que pierde el control hasta un punto, que puede hacerse daño a sí mismo o a los demás a su alrededor.

Las causas de un comportamiento reactivo

Los perros pueden ser reactivos por diferentes razones, desde tener miedo de otros perros, hasta querer saludarlos y sentirse agobiado por la emoción-frustración, o simplemente porque algo les pone nerviosos.

Pero, de una manera u otra, el trasfondo de la reactividad es el miedo, no la agresividad como suele pensarse. La razón por la que reacciona excesivamente ante otro perro (o persona, bicicleta, coche, bolsa de plástico, lo que gustes…) es porque, en el fondo, quiere mantenerlo lejos de sí porque le hace sentirse mal. Enseñar los dientes, tirar chasquidos al aire, o ladrar, suele funcionar muy bien.  Habitualmente el otro perro  (o más bien, el humano que pasea al otro perro)  se marchan, y desaparecen de la escena. Y así, otro factor en contra es que ese comportamiento habitualmente, queramos o no, tiende a reforzarse.

Los componentes genéticos y del entorno, son factores que juegan un papel importantísimo en los problemas relacionados con la reactividad.

Si se les trata con cuidado, los perros con tendencia (genética) reactiva, pueden no llegar a desarrollar o exhibir esa reacción, y simplemente, puede llegar a permanecer latente en sus genes.

¡Pero cuidado! De la misma manera, un perro que podría autocontrolarse en condiciones normales, también podría ser inducido a la reactividad si su entorno es altamente estimulante.

Como manejar la reactividad

Aunque tengas un perro hipermegareactivo, no todo está perdido. Si que es verdad, que ayudarle puede llegar a ser un verdadero desafio, pero siempre hay cosas que pueden hacerse para lidiar con ese estrés que le hace perder el control.

  1. Es MUY importante identificar los estímulos que desencadenan ese comportamiento. Puedes hacer una lista para poder eliminarlos de su entorno. La terapia no funcionará si no sabemos predecir qué es lo que desencadena esa reactividad.
  2. Prevenir esos estímulos que previamente hemos detectado. Si somos capaces de saber que es lo que le hace reaccionar, entonces podremos cambiar el entorno para que la reactividad no ocurra (a esto le llamamos ser proactivos). Por ejemplo, si tenemos un perro que es muy reactivo a las manos en movimiento, como ya sabemos cual es el estímulo que lo desencadena (punto 1), entonces podremos cambiar el entorno metiendo las manos en los bolsillos.

Ayuda tu perro a entender que a través de los comportamientos calmados siempre sale ganando. Manten tus propias interaciones con el, de manera tranquila y agradable, aunque tengas ganas de gritarle y salir corriendo, pues lo único que conseguirás sino, es que tus comportamientos lo activen aún más. Aunque a veces no es tarea fácil, es posible progresar y ayudar a un perro reactivo.

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