Agresividad

La agresión es una acción, no una emoción, y éstas conductas tienen su raíz en el miedo y la inseguridad, no en la jerarquia ni la dominancia.

La agresividad es un problema serio que puede manifestarse de muchas maneras y en múltiples escenarios. Es el principal problema de abandono en España, y puede suceder bajo diferentes circunstancias, desde una reactividad con la correa, por protección de recursos, e incluso por territorialidad, y puede estar dirigida hacia humanos o hacia otros perros.

 

El primer paso para poder entenderla, es no confundir lo que comúnmente se llama agresión con la ira. La agresión es una acción, no una emoción, y la gran mayoría de comportamientos etiquetados como agresivos, tienen su raíz en el miedo.

¿Has etiquetado alguna vez a tu perro de agresivo, dominante o celoso? Éstas etiquetas, describen lo que las personas piensan que ES su perro. Y éste es un gran problema problema.

 

Los educadores o conductistas (vaya, los que trabajamos en el comportamiento de los animales), no tenemos ni idea de que es lo que hace que un perro sea dominante, agresivo o celoso. Lo que observamos es su comportamiento, y nos hacemos una idea en la cabeza que difiere muchísimo, de lo que se supone que ES el perro.

 

 

En ciencia, a éste tipo de etiquetas lo llamamos distorsión cognitiva, y es una malinterpretación de lo que ocurre alrededor, y generan muchísimas consecuencias negativas. Cuando ponermos una etiqueta, el perro que es etiquetado de agresivo, empieza a mirársele de cierta manera, y es más difícil de detectar cual es realmente el trasfondo de sus problemas de comportamiento. Quien sabe, a lo mejor le duele la cadera, y como se supone que ES agresivo, ni se nos pasa por la cabeza que tenga una dolencia física.

A nivel emocional, la agresión causa un estrés extremo para los perros. Independientemente de su origen, la agresión en la naturaleza casi nunca es un comportamiento útil (pueden salir dañados, malheridos, y consume muchísima energía!), y mucho menos en un entorno doméstico.

 

Éstos problemas deben tratarse de una manera adecuada, para preservar el bienestar del perro, el de su entorno, y por supuesto, el de su familia humana.

¿Pueden los perros mostrar verdadera ira?

Por supuesto que sí. La rabia es una emoción extremadamente primitiva, y el cerebro la regula exactamente igual en todos los mamíferos, ya sean perros, humanos, delfines o ratones. Por lo tanto, si asumimos que la ira es una emoción como el miedo, y si un animal es capaz de sentir miedo, entonces deberemos asumir también, que un perro puede enfadarse.

 

Curiosamnte, la expresión facial del miedo y la ira, son prácticamente iguales tanto en perros como en personas. Y no cabe duda de que la experiencia de esas emociones la experimentan igual (mismas conexiones en la corteza prefrontal, en la amígdala y en el hipocampo) porque tienen la misma función evolutiva, es decir, protegernos del peligro.

Determinando el comportamiento agresivo

Para poder entender los comportamientos agresivos, es importante determinar porque el perro se comporta de esa manera. Aunque los tipos de agresividad pueden ser variados, la raíz suele ser la misma, inseguridad, miedo y ansiedad.

 

En esencia, el comportamiento agresivo nace de la necesidad del perro para aumentar la distancia de cualquier peligro inminente. Esto puede incluir acciones de amenaza que van desde un gruñido sutil o enseñar los dientes, hasta un mordisco. En la mayoría de casos, la intención del perro no es tanto hacer daño a la amenaza, sino hacerla desaparecer.

 

Por todo esto, y para poder modificar cualquier tipo de comportamiento relacionado con la agresividad, es muy importante evitar cualquier técnica que esté relacionada con los castigos, como toques, posturas de sumisión o cualquier otro artilugio de castigo (collares de pinchos, eléctricos…), ya que lo único para lo que servirán será infundir más miedo, más inseguridad, y por lo tanto agravarán los problemas

Es entendible que algunos propietarios quieran soluciones rápidas para cambiar el comportamiento agresivo de su perro. Pero cuando un perro sufre de ansiedad o miedo, es una tontería pensar que se le puede arreglar de una manera rápida, como si se tratara de los frenos de un coche.

 

Un perro necesita tiempo y sobre todo apoyo para cambiar la forma en que se siente emocionalmente. La educación a base de fuerza solo pone una tirita al problema sin abordar realmente la causa, la raíz, y no cambia la forma en que el perro se siente por dentro. En definitiva, cada incidente castigado, crea otra experiencia negativa… Nada bueno si pretendemos  ayudarle!

Causas de la agresividad

Sé que para muchas personas, es difícil entender que cuando un perro se comporta de manera agresiva, su intención es comunicarse. De hecho, se suelen considerar perros inaceptables, amenazantes y peligrosos, sin tener en cuenta que el trasfondo de la agresividad es el miedo.

 

Pero, podemos mirarlo desde otro punto de vista, desde el punto de vista canino. Piensa por un momento la cantidad de situaciones a las que se les somete (incluidas las que les aburren, aterrorizan o les intimidan). Siempre se espera de ellos que e lleven bien con cada perro o persona que conocen.

 

Además, en muchísimas ocasiones, y por simple desconocimiento, cuando expresan su molestia, miedo, o incomodidad, es decir, cuando usan sus herramientas de comunicación, ni tan siquiera las hacemos caso. Las ignoramos. De hecho, en incontables ocasiones les forzamos a escalar esas señales (del gruñido flojo, al gruñido intenso enseñando los dientes, hasta legar a la mordida) porque no sabemos escucharlas!

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