Problemas de comportamiento

A menudo los problemas de comportamiento son la consecuencia de un mal entendimiento y la malinterpretación por parte de los humanos. Entender a fondo los más comunes, es el primer paso para solucionarlos.

Al igual que nos pasa a los humanos, es muy fácil que los perros adquieran malos hábitos. Pero dentro de estos problemas, los hay molestos o frustrantes (saltar en cuando llegamos a casa, tirar de la correa…) y los hay verdaderamente serios (ataques de pánico, estrés generalizado, agresividad…). Problemas verdaderamente serios que pueden tener un gran impacto en tanto en el núcleo familiar como en la vida del perro.

¿Un problema según quién?

Como bien argumenta Jean Donaldson en su libro Oh Behave!, aunque les llamamos problemas de comportamiento, orinar en superficies como alfombras, ladrar a los intrusos y proteger recursos que son importantes para ellos, son conductas totalmente normales en perros. El problema real está cuando esos comportamientos ‘naturales’ entran en conflicto con nuestras normas o estilo de vida.

La clave para prevenir y tratar muchos de estos problemas es saber gestionar de manera eficiente el entorno del perro y emplear tiempo en enseñarles las conductas que son apropiadas para nosotros. Es como un ‘trato’ que debes hacer con el perro para poder tener una convivencia medianamente aceptable. Para otros comportamientos mas delicados, como la ansiedad por separación, las fobias a los ruidos o la reactividad, la solución es ir aclimatando gradualmente al perro para que acabe por aceptar estas cosas.

Igualmente, en todos estos casos es mucho (mucho) mejor anticipar y prevenir que tener que corregirlos después, una vez ya están arraigados en el perro.

Lidiando con lo conductas no deseadas

Gracias a la domesticación y a cientos de años de convivencia, los perros han sido el único animal capaz de adaptarse al entorno y estilo de vida humano moderno. Pero, tener como compañero a una especie tan diferente a la suya, caminantes de dos patas y sin pelo, no es una tarea sencilla.

Generalmente los problemas de comportamiento son el resultado final de una serie de eventos o situaciones que un perro no entiende. Los ruidos ensordecedores de obras o fuegos artificiales, el tráfico, perros con mil problemas que se acercan a menudo de una manera invasiva, humanos que hablan sin parar en un idioma totalmente desconocido que además gesticulan y no paran de moverse, y comportamientos que de manera inconsciente las personas reforzamos y al mismo tiempo castigamos… Buuf, ¡esto es mucho para el cerebro de un perro!

Aunque estos son solo algunos ejemplos de situaciones que acaban afectando a su comportamiento, en la gran mayoría de ocasiones acaban por aprender a convivir con estos problemas. Sin embargo, también es verdad que muchos de los peludos acaban desarrollando problemas emocionales como el miedo que, sin poder evitarlo, encima les mete en mil problemas diferentes. Especialmente les pasa a los perros de tamaño pequeños que los humanos podemos manejar a nuestro antojo: forzarles a pasar por lugares o situaciones que les incomodan tirándoles de la correa, subirles en brazos sin previo aviso, invadir su espacio de manera constante haciéndoles sentir intimidados… Cosas que hacemos los humanos sin pensar ni un segundo en cómo puede hacerle sentir al animal.

Además, y otro de los problemas es que generalmente solo se contacta con un profesional de la conducta cuando aparecen problemas más graves como la agresión, la ansiedad por separación, y otros trastornos obsesivos, como el lamido excesivo o la persecución de la cola y/o sombras, que incomodan mucho a los humanos.

Como hemos ido viendo por toda la web, los métodos positivos son la clave para reducir los niveles de estrés, mejorando así otros comportamientos relacionados como las conductas agresivas, la protección de recursos, la reactividad… Con paciencia, conocimiento y sobre todo, un consultor de la conducta con conocimientos suficientes que quiera ayudarte, ¡prácticamente cualquiera de estos problemas, como mínimo, puede llegar a ser manejable!

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