El estrés

Para algunos perros, vivir en una sociedad de humanos es una ardua tarea. Muchos están sometidos a una presión y estrés constante sin siquiera darnos cuenta, y nosotros somos la clave para poder ayudarlos.

A veces puede ser difícil saber si tu perro tienes síntomas de estrés o ansiedad, especialmente si convive contigo hace poco y no lo conoces bien. Por esta razón, y al igual que cualquier otro problema o cambio inusual, debemos entender un poco más allá, para saber si le está sucediendo algo extraño.

 

Incluso si le conoces mejor que nadie, algunas conductas relacionadas con el estrés, son lo suficientemente sutiles como para pasar desapercibidas. Por ésta razón, también es importante conocer que es el estrés y como afecta en el pequeño (o grande!) cuerpecillo de nuestro peludo compañero.

El estrés como mecanismo de supervivencia

De manera sencilla, el estrés puede definirse como una serie de reacciones que tiene un animal (un perro, un elefante, un humano…) ante cualquier situación de amenaza. Pero describir una situación de amenaza es algo relativo ya que, en algunas ocasiones, éstas pueden ser reales o imaginarias.

 

Para una libre, correr delante de un depredador es una amenaza real, sin duda alguna. Pero para un perro que ha sido castigado con una vara, ver a cualquier persona con una en la mano, vaya a castigarle o no, también puede serlo. Tanto correr para salvar la vida, como anteceder situaciones para evitar que ocurran generan estrés, y ambas preparan al animal para la supervivencia.

El estrés, definido y utilizado en el sentido biológico, se refiere a entrar en un estado de cambios fisiológicos internos, ya sea por algo negativo o positivo. Por ejemplo, ir a un concierto de rock, puede ser  tan estresante como tener miedo de ir al dentista.


En pocas palabras… técnicamente hay dos tipos de estrés:

  • Eustress se refiere al estrés (o arousal, o excitación) que se percibe como positivo.
  • Distres (o Miss Angustia para los amigos), se refiere al estrés que se percibe como negativo. Es decir, es un estrés que no aparece de forma puntual, sino que es crónico. Puede durar semanas, meses, o incluso años,

Los síntomas: efectos en el cuerpo y en el comportamiento

Aunque no nos demos cuenta, el estrés crónico puede afectar realmente en la salud de tu perro. De hecho, sus síntomas afectan a sus emociones, al pensamiento y, en definitiva, a su comportamiento.

 

 

Cuando el estrés entra en acción porque se requiere un plus de energía (por ejemplo para cazar, o, inversamente, para no servir de cena…), el cuerpo tiene muchos cambios fisiológicos a nivel interno. Las hormonas y neurotransmisores son liberadas al torrente sanguineo, y entre otras muchas cosas:

  • Se activan los sentidos
  • Aumenta la frecuencia cardiaca
  • Se acelera la respiración
  • Los procesos menos importantes, como la digestión, el crecimiento y el sistema inmunitario, se detienen durante ese periodo de tiempo.

De modo, que en momentos puntuales, el estrés no genera ningún riesgo, y el organismo vuelve a su estado natural. Pero si las situaciones que se prolongan en el tiempo y sin sentido ninguno, entonces, empiezan los problemas.

 

Así, los perros inseguros y miedosos están siempre en alerta, viendo riesgos en todos lados, tensos, y más propensos a comportarse de una manera agresiva. Además, duermen poco, lo que conlleva más agotamiento, irritabilidad, y aumentan los riesgos de lesiones y enfermedades ya que, esas funciones secundarias para salvar la vida, quedan desactivadas.

¿Qué puede producir estrés en los perros?

Algunos perros, al igual que las personas, son más sensibles al estrés que otros. Es decir, que aún expuestos a los mismos estímulos, un perro puede sentirse mal, o muy mal, y otro puede sentirse totalmente indiferente.

 

Hay infinitas situaciones que pueden generar estrés en los perros. Una de las más comunes ocurre cuando les dejamos solos durante largos periodos de tiempo. Los perros son animales sociales, y necesitan estar en compañía. Por eso, exponerles a este tipo de situaciones puede hacerles sentirse solos, tristes y con mucho miedo.

 

Los cambios de residencia, o de rutinas habituales, también son otro factor importante desencadenante de estrés. Y las situaciones en las que alguien de la familia se marcha (la muerte de un ser querido puede ser muy estresante), o  la llegada de un nuevo miembro a la familia (sea perro, gato o bebe) también son otro factor a tener en cuenta.

 

Otras situaciones a destacar pueden ser los viajes en coche, la música alta, ruidos fuertes y jaleo (sus oídos son mucho más sensibles que los nuestros), los movimientos rápidos, los conflictos y discusiones en casa…

 

¿No os resultan familiares todas estas situaciones? A mí, personalmente, muchos de éstos ejemplos, a veces, también me hacen sentir estresada!

Algunos consejos para hacerle frente

Si bien a veces puede ser beneficioso enfrentarse una situación estresante ya que ayuda al aprendizaje, lo mejor es evitar todas esas situaciones que puedan generarles estrés.

 

Hay muchas señales que muestran cuando un perro está estresado, y es importante saber reconocerlas para poder ayudarles lo antes posible. Los jadeos, orejas en punta, lloriqueos, patas sudorosas, pupilas muy dilatadas, diarrea, salivación excesiva, disminución del apetito, problemas con el sueño… son solo algunos ejemplos.

Teniendo en cuenta todo éste repertorio de señales, y que además son extremadamente sensibles a nuestro estado de ánimo, cuando estémos con ellos, debemos intentar mantener siempre un estado de calma (evitar movimentos bruscos, discusiones, niños pequeños que les activen demasiado…). Es más que probable que los días en los que te sientes mas estresado, tu perro se comporte diferente contigo. Escúchalo, e intenta hacer caso a todas esas señales que te manda. Si le haces caso y te calmas, tu perro también lo hará!

 

Si ves muchos síntomas de estrés, o si ves que esos síntomas son cada vez más frecuentes, recuerda que es tu responsabilidad ayudarlo. Lo mismo que vamos al veterinario cuando les pasa algo a nivel físico, también es importante mantener una buena salud y equlibrio mental.

 

Así que, ya sabes… Si quieres un perro estable y psicologicamente sano, no dejes pasar el estrés de tu perro por alto!

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