Entendiendo sus emociones

Los perros, toman sus propias decisiones según cómo se sienten. Comprender cómo funcionan puede ayudarnos a guiarles de manera más fácil, y a sentirse más seguros y estables.

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Las emociones, se pueden definir como un estado de ánimo que aparece en respuesta a una situación real o pensamiento. Éstas per se, no son ni buenas ni malas. Simplemente, cuando no se gestionan bien, o cuando las ignoramos, aparecen el estrés y toda una serie de problemas relacionados con ellas.

Es importante entender la diferencia entre una situación real, o un pensamiento porque, a veces, las emociones, aparecen en situaciones imaginarias. En el fondo, la emoción sigue siendo la misma, y tenemos que darle la misma importancia, ¡especialmente cuando hablamos de perros!

Los tres componentes de la emoción

Concretamente en psicología, las emociones se entienden como una serie de experiencias subjetivas, que acompañan a unos cambios y reacciones que pueden ser:

  • Fisiológicas
  • Conductuales
  • Cognitivas

Tanto humanos como perros tenemos emociones, que producen diferentes respuestas a través del cuerpo. Esto incluye cambios en el cerebro, como la producción de hormonas y neurotransmisores, y también muchos cambios de actividad dentro del sistema nervioso.

Antes de que llegue el estado de la emoción, el cerebro hace una evaluación previa de la situación de manera inconsciente. Por lo tanto, las emociones, no son racionales, pero si necesarias para la supervivencia.

Como ya habreis podido deducir, el estrés y las emociones tienen muchísima relación la una con la otra. De hecho, son muy similares en definición, y además, también son mecanismos prácticamente idénticos en todos los mamíferos.

Imagina que un viernes por la tarde sales a pasear con tu perro, y al volver a casa, tus amigos te han preparado una fiesta sorpresa porque es tu cumpleaños.

En el momento en que entras en casa, todo el mundo grita ¡sorpresaaa!, y tu cuerpo tiene una respuesta fisiológica: tu corazón se acelera, tu respiración se agita y sientes cómo, en general, todo tu cuerpo se activa. Al igual que a tí, a tu perro, le pasará exactamente lo mismo.

Al mismo tiempo que tu organismo se acelera, también entrarán en juego unos procesos cognitivos, es decir, una evaluación previa de lo que está ocurriendo. En general, son pensamientos con respecto a ésta experiencia que, tanto para ti  como para tu perro, pueden ser positivos (tomarlo como algo divertido) o negativos (si es que no os gustan las fiestas sorpresa!).

Finalmente, junto a esa respuesta fisiológica y esas experiencias cognitivas, también se desencadenarán diferentes emociones, que a su vez se traducirán en un comportamiento. Quizás tu sonrías y empieces a aplaudir porque te parezca algo muy divertido y, quizás, tu perro tenga tal susto en el cuerpo, que le dé por ladrar o por saltar encima a la gente.

En definitiva, éstas expresiones de comportamiento van a ser individuales según la evaluación que se haga de la situación. ¡Lo que para tí puede ser muy divertido, para otra personas, o para tu perro, puede no serlo tanto!

Lo más interesante es que, las emociones están compuestas por unos procesos cognitivos, conductuales y fisiológicos, que están estrechamente relacionados. Son temporales, y pueden ser positivas (felicidad), negativas (tristeza, enfado), y también pueden variar de intensidad.

Es decir, que un perro (al igual que nosotros), puede sentirse un poco triste, o puede tener una gran depresión. O también puede sentirse feliz, o extremadamente contento, tanto como para, incluso, desencadenar en malos comportamientos.

En resumen, las emociones son totalmente involuntarias, y a veces surgen antes eventos que no ser reales, y estan simplemente, asociadas a unas malas experiencias.

Emociones y comportamiento

Es indiscutible que las emociones impulsan el comportamiento. Obviamente un perro estable se moverá hacia una situación cómoda y placentera, y se alejará de la incomodidad y el dolor, igual que cualquiera de nosotros. Todas las conductas están principalmente influenciadas por una serie de procesos fisiológicos relacionados con la actividad de neurotransmisores y hormonas, un baile químico que se genera en el organismo ante una situación o evento determinado.

Los neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, transmiten estos mensajes químicos en el cerebro y el cuerpo de los perros ( y de los humanos, y prácticamente todo el reino animalia), y esto a su vez genera emociones como alegría, miedo, excitación y dolor) y sus respectivas conductas visibles hacia el entorno

La carencia de estos neurotransmisores provoca irritabilidad, un control más limitado de los impulsos, reactividad, ansiedad y mayor sensibilidad al dolor. Es decir, provocan estrés y todos esos malos comportamientos que a veces tienen los perros.

¿Pero, cuantas emociones hay?

Probablemente en los humanos, infinitas. Pero un investigador llamado Paul Ekman, demostró que hay seis emociones básicas que, por norma, cumplimos al menos todos los mamíferos. A veces se les llama emociones universales y son:

  • Felicidad
  • Tristeza
  • Miedo
  • Disgusto
  • Enfado/rabia
  • Sorpresa

Pues si, y en cierta manera, todo esto tiene mucho sentido. Pensad por un momento en un bebe recién nacido, cuando están asustados o contentos, reaccionan igual que una persona adulta. Pero, curiosamente, son nuevos en éste mundo, y jamás se les ha enseñado a comportarse así… con lo cual es lógico pensar que éstas emociones universales las llevamos integradas en nuestro ADN, y es el propio cuerpo el que reacciona de esa manera!

Éstas emociones universales o primarias, no se llamas así porque todos las sintamos de la misma manera, sino porque son perfectamente reconocibles en humanos, primates, perros, lobos, y en general todos los mamíferos, especialmente en los que viven en sociedades complejas.

 

Emociones y expresiones faciales

De hecho, y en el caso de perros y humanos, la musculatura de la cara es prácticamente idéntica: es muy plástica, y por lo tanto, también representan éstas emociones básicas de manera muy similar a la nuestra.

De modo, que sin lugar a dudas, podemos afirmar que las emociones universales existen, y que son, simplemente algo innato que surge ante según que eventos.

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