Por qué usamos comida para educar

Al igual que a nosotr@s, a los perros les encantan aprender de forma motivante y divertida. La respuesta a esta coincidencia está en la dopamina, o la llamada ”hormona de la felicidad’.

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Aunque a día de hoy educar a los perros con comida se ve como algo relativamente normal, hasta hace poco tiempo, a los perros desobedientes, se les enseñaba a través de castigos. De hecho, todavía hay muchos prejuicios con respecto a usar comida para enseñar. Mucha gente, piensa y las usa como un soborno o engaño, sin entender la ciencia que hay detrás del uso de la comida para educar.

No es necesario usar comida para enseñarles

Para conseguir educar a tu perro, es fundamental que encuentres algo que realmente le motive. Cada perro es único y diferente y, mientras que a algunos les encanta que les hables y les elogies por hacer bien las cosas, a otros les gusta más un buen mordedor, una pelota, o… exacto, ¡unas buenas chuches nunca fallan!

Y es verdad, que muchísimos perros, han sido entrenados y educados sin ponerles cachitos de salchichas en el hocico. Realmente, no es algo imprescindible. Por ejemplo a los perros de pastoreo, no se les enseña con comida, ¡sería muy difícil premiarles mientras están intentando meter las ovejas en un redil!

Entonces, ¿porque la utilizamos?

L@s educador@s como yo, decidimos de manera consciente usar comida para educar. De hecho, suele ser el primer motivador que usamos para enseñarles trucos, órdenes y, también, para ayudarles a cambiar un estado de animo de ansiedad, miedo, o agresividad.

Principalmente hay dos factores determinantes en el uso de la comida. El primero es por la inmediatez y rapidez de su uso. El segundo, y mucho más importante, es por el efecto que produce la comida en el cerebro.

La velocidad del refuerzo o ''timing''

Las chuches tienen mucha ventaja en cuanto a inmediatez a la hora de reforzar una conducta, con respecto a, por ejemplo, una pelota o un mordedor.

Obviamente, los refuerzos, van a depender tanto del perro como del entrenador, pero, la velocidad de la recompensa es un factor importante para capturar algunos movimientos. Acercar un cachito de comida al hocico nos lleva un segundo, y lanzar una pelota o sacar un mordedor, lleva algunos segundos más.

En éstos momentos te estarás preguntando, porque le damos tanta importancia a la velocidad. Y es que, los estudios demuestran que, la tasa de refuerzo afecta directamente al aprendizaje.

Es decir que, sobre todo al principio, con comida y un programa de refuerzos continuo, los perros aprenden más rápido y mejor. Pero, ¡no te preocupes, no acabarás teniendo un perro gordo! Con el tiempo se pasa a un programa de refuerzo variable, del que se acaba retirando la comida del todo.

Si las sesiones de entrenamiento son más cortas y rápidas, y además, el perro retiene mejor lo que aprende, ¡humanos y perros ganan!

¿Y que hay de animar a nuestro peludo? ¿Tampoco lleva mucho tiempo sonreír y decir buen perro, verdad?

Pues no, la verdad que no. Pero, los estudios también han demostrado, que los elogios en sí no son muy efectivos para modificar su comportamiento. En éste caso, deberían de ir acompañados de una interacción física y, para muchos perros, según en qué situaciones, esto no es un refuerzo que les motive demasiado.

En éste artículo ya expliqué que los refuerzos y los castigos dependen del perro que los recibe, ¡no del entrenador o humanos que los da!

El rol de la dopamina en el aprendizaje

Para comprender porque usar comida para educar a los perros es tan importante, hay que entender primero, la influencia que tiene ésta químicamente en el cerebro.

El beneficio de la comida se encuentra en la dopamina, un neurotransmisor (un ayudante que tiene el cerebro para pasar información de una neurona a otra) que nos hace sentir bien. Y para los animales, ¡sentirse bien es sinónimo de supervivencia!

La dopamina regula muchísimas funciones dentro del cerebro (el aprendizaje, la motivación, el sueño, la atención…). En general, juega un papel importante en el aprendizaje, y ayuda a regular el movimiento, las respuestas emocionales y, obviamente, también el comportamiento. Con la dopamina nos sentimos alegres, y ésta, nos hace actuar y avanzar hacia las cosas que nos hacen sentir bien.

Reforzar a los perros con comida es más que animarles a comer algo porque, literalmente, hacemos que el cerebro cambie.

En definitiva, la dopamina es una recompensa química placentera, y la comida… Bueno, ahora se puede entender, que la comida realmente no es la recompensa, sino el motivador que aumenta los niveles de dopamina. Y ésta a su vez, hace que los perros trabajen más felices en busca de esa recompensa, llamada dopamina.

Generalmente siempre funciona, pero no sirve cualquier tipo de comida. Tiene que ser algo que realmente motive al animal. Para los más glotones el pienso húmedo de cachorro funciona fenomenal, pero para los más selectos, habrá que buscar otras alternativas, por ejemplo, salchichas, taquitos de pavo cocido, o cachitos de pollo a la plancha.

Por supuesto que si, de hecho, en éste aspecto, la comida la utilizamos como una herramienta. En la naturaleza, cuando un animal come, no puede sentir miedo. Inversamente, si tiene miedo de algo en su entorno, no puede ponerse a comer, ¡eso sería demasiado arriesgado! En resumen podríamos decir que, es algo así como encender/apagar un interruptor: si uno está encendido, el otro, tiene que estar apagado.

La finalidad de la modificación de conducta es minimizar tanto el estrés, como el miedo o la agresión, antes de que la respuesta emocional ocurra. Por lo tanto, si prevenimos llegar a un estado de máxima alarma, y si además lo reforzamos con algo rico, establecemos una asociación positiva a lo que genera el miedo o la ansiedad.

Tod@s necesitamos un poco de motivación para aprender y trabajar, incluidos los perros!

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