¿Es bueno usar collares tipo ahorque, pinchos o de descarga?

Los collares, son una parte vital entre propietarios y perros. No solamente son una herramienta que nos ayuda a mantenerlos atados y seguros, sino que también, usándolos de manera inapropiada, pueden ocasionar problemas serios, e incluso fatales, en nuestro perro.

En el tan amplio mercado de los complementos para perros, podemos encontrar numerosos tipos de collares. Los hay de todo tipo, y entre todos ellos, también se incluyen los llamados collares de adiestramiento, de castigo, educativos o correctivo.

 

 

Seguramente ya hayáis escuchado hablar de los collares eléctricos, antiladridos, de ahorque o incluso los de pinchos. Su uso es opcional y voluntario, aunque en mi opinión no deberían estar a la venta, y hace ya tiempo que tendrían que estar prohibidos, como ocurre en otros paises como Alemania o Suiza.

 

Seamos realistas, nos guste o no, somos nosotros, los humanos, quienes controlamos en cierta manera el pequeño mundo de nuestros perros. Les damos acceso a la comida, a sus salidas, a estar (o no) con otros perros, les proporcionamos su zona de descanso y les sacamos a hacer sus necesidades. Pero no solamente eso, sino que además, en la ciudad, obligatoriamente deben pasear atados a una correa, que puede ser más o menos corta. De modo, que también guiamos su velocidad, dirección y movimiento en todo momento.

 

 

Los collares y las correas son herramientas de control, y deberiamoa aprender a utilizarlos con mucho cuidado.

 

Lamentablemente, y aunque algunas personas no sé dan cuenta de esto, el collar y la correa, deberían utilizarse para facilitarles el acceso a todo tipo de experiencias positivas de su entorno. Pero desgraciadamente, en la mayoría de casos, esto no sucede así, y las correas restringen el control de sus vidas y de sus decisiones. Aunque no son más que una simple herramienta, las correas mantienen a los perros unidos a nosotros. Y estas, se pueden utilizar de una manera agradable y sana… O no. Siempre somos nosotros los responsables de lo que ocurre al otro extremo de la correa.

 

Sé, que tirar de la correa es uno de los problemas más frecuentes entre perros y propietarios. Pero, debemos tener en cuenta que, caminar atado a una correa, no es un comportamiento natural para ellos. Su instinto natural es el de correr y explorar. Por lo tanto, un entrenamiento para aprender a caminar atados a una correa debería ser prioritario para todo perro y propietario, especialmente en los perros jóvenes y cachorros.

¿Porque los collares eléctricos, de ahorque y de pinchos deberían de estar prohibidos?

Contrario a todas a las creencias populares, los perros no tienen el cuello más grueso que nosotros, y su piel no es de acero. De echo, sus cuellos son una zona muy sensible. Y aún así, las personas que deciden utilizar este tipo de collares, no sé dan cuenta de que, más allá de todo lo antes mencionado, les hacen sentir incómodos, y les genera estrés, ansiedad y, por si alguno todavía no acaba de creerlo, también dolor. Pero, esperad… ¿Todo esto os parece poco?

 

También sabemos que generan todo tipo de efectos negativos, cómo el latigazo cervical, lesiones de la médula espinal, parálisis, aplastamiento de la tráquea, asfixia, aplastamiento o fractura de los huesos en la laringe, dislocación de las vértebras en el cuello, hematomas en el esófago, daños en la piel y el tejido del cuello, daño cerebral e incluso puede afectar a los ojos y si visión.

 

 

 

Desafortunadamente, los collares de castigo, no educativos, descienden de prácticas anticuadas de adiestramiento, además de ser una lacra de la industria.

 

Lo más curioso de todo, es que se siguen utilizando indiscriminadamente (cómo he dicho antes, a veces sin ser tan siquiera conscientes de todo lo que pueden causar), porque podemos comprarlos y usarlos a nuestro antojo.

 

Si amamos a nuestros animales, deberíamos de tratarlos amablemente. No debería de haber ninguna razón, para sentir la necesidad de usar este tipo de collares. Por este motivo pienso, que deberian prohibirse y enseñar a la gente que hay otras alternativas no dañinas y nada agresivas, para modificar el comportamiento de los peludos.

¿Creeis realmente que es necesario el uso de este tipo de collares?

Si te pongo como ejemplo, en vez de un perro, un niño, y tuvieras que enseñarle a escribir, que opción elegirías, castigarlo cada vez que se equivoque en alguna de sus respuestas, o en premiarle cada vez que acierte?


¿Porque? La respuesta parece obvia. Pero esto no ocurre así con los perros…


Para acabar el artículo, me gustaría animaros a usar collares y/o arneses flexibles y cómodos para vuestros amigos de cuatro patas. Y si tiran mucho de la correa, probad los arneses anti-tirones (a los perros no les gusta la sensación de sentir presión al lado opuesto de su marcha, a nosotros tampoco nos gustaría creo…)


¿Has escuchado hablar alguna vez de los collares correctivos o adiestramiento? ¿Crees que pueden ser apropiados para educarles? Estoy deseando saber que opináis sobre esto!

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